La escritora y activista Anne Lamott dijo una vez: “Casi cualquier cosa volverá a funcionar si la desenchufas por unos minutos… incluido tú.” Esta afirmación es una visión moderna sobre la necesidad de descansar y recrearse. Después de un día (o noche) duro de trabajo, todos necesitamos tiempo para descansar y recuperarnos de nuestro esfuerzo. Algunos de nosotros tenemos trabajos que son físicamente exigentes y requieren estar de pie, caminar, levantar objetos o realizar movimientos repetitivos. Otros trabajos son mental o emocionalmente agotadores, como programar, enseñar, llevar la contabilidad, escribir o trabajar con el público. Sea cual sea el tipo de trabajo que hagamos, implica esfuerzo y concentración. Tener ese tipo de energía y enfoque todos los días requiere un descanso de calidad.
Hay una escritura en Marcos 6:30-31 (NVI) donde dice: “30 Los apóstoles se reunieron alrededor de Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Entonces, debido a que tanta gente iba y venía y ni siquiera tenían tiempo de comer, les dijo: ‘Vengan ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco.’” Él estaba mostrando una forma temprana de autocuidado al prestar atención a las señales de su cuerpo que necesitaban alimento y sueño. También les estaba enseñando a poner límites para no agotarse. Tomarse un tiempo alejado de la multitud y de las necesidades interminables (aunque sea un momento) ayudaba a renovar y recargar su espíritu. Así podían regresar a su misión de ayudar y sanar a los demás. Tener conciencia de nuestras necesidades nos mantiene saludables y reduce el riesgo de agotamiento o de sentir resentimiento hacia nuestro trabajo.
Además, si estoy confiando en un piloto, un conductor o un cirujano para que trabajen para mí o sobre mí, quiero estar seguro de que están despiertos, atentos, sobrios y concentrados en su trabajo para poder llegar a mi destino o regresar a casa con mi familia en buen estado de salud. El descanso es importante para nuestro cuerpo y mente. Un artículo en la página de Science Insights dice: “El descanso es la forma en que tu cuerpo repara los tejidos, elimina desechos del cerebro, fortalece la memoria y mantiene en funcionamiento adecuado los sistemas cardiovascular e inmune. No es tiempo de inactividad en ningún sentido pasivo. Durante el descanso, especialmente el sueño, tu cuerpo realiza procesos de mantenimiento críticos que no pueden ocurrir mientras estás activo… pero el descanso también incluye periodos de quietud con los ojos abiertos que contribuyen a la recuperación y al rendimiento mental de maneras que la ciencia apenas está comenzando a mapear.” El choque de un avión de Air Canada contra un camión de bomberos en el aeropuerto de LaGuardia, hace unos meses, provocó una investigación sobre si los controladores de tráfico aéreo podían realizar sus tareas durante largas horas y una tripulación limitada.
Así que, es imprescindible que nos tomemos el tiempo para denscansar y recargar energias. La mayoría de nosotros asociamos el descanso con la inactividad o el sueño. Esos descansos del trabajo son importantes porque le dan al cuerpo tiempo para recuperarse física, mental y emocionalmente. Sin embargo, también existen otros tipos de descanso que incluyen la recreación y las actividades creativas. Un artículo de Harvard Health Publishing titula “Los 7 tipos de descanso y por qué necesitamos todos”. El artículo resalta todas las diferentes necesidades que tenemos como seres humanos y nos recuerda que hay muchas formas de descanso y actividades restauradoras que nos hacen saludables y completos.
Los 7 tipos de descanso que se mencionan parecen deceptivamente simples, pero consideran a la persona en su totalidad. El descanso físico es más que dormir. Puede incluir disciplinas suaves como yoga o caminatas de meditación. El descanso mental es apartar intencionalmente tus tareas, preocupaciones y miedos por un momento, ya sea haciendo una lista antes de dormir o escribiendo tus pensamientos en un diario. Los problemas seguirán ahí mañana, pero puedes dejarlos a un lado mientras descansas. El descanso espiritual no es solo rezar, sino ser intencional en nuestras prácticas religiosas y en cómo nos comportamos. Podemos asistir a un estudio bíblico, a un grupo de meditación o ser voluntarios en un banco de alimentos o un refugio. El descanso sensorial significa dejar el teléfono por un rato y no estar constantemente desplazándote, o apagar la TV o la radio por un momento y disfrutar del sonido del silencio y la tranquilidad. El descanso creativo puede involucrar hacer algo o experimentar el arte, la música o la naturaleza. El descanso emocional para mí es encontrar una forma segura y adecuada de expresar tus sentimientos y miedos, ya sea confiando en un amigo o consejero de confianza o escribiendo en un diario para ti mismo. El descanso social significa relacionarse con personas que aportan algo significativo a tu vida. Son encuentros que son agradables, inspiradores y energizantes.
Para mí, el descanso es parte de nuestro ciclo diario. Pero la gente también necesita un sábado semanal. La historia de la creación en la Biblia, en Génesis 2:2 (NVI) dice que “2 Al séptimo día Dios terminó la obra que había estado haciendo; así que el séptimo día descansó de todo su trabajo”. Muchas prácticas religiosas tempranas también apoyaban un tiempo de descanso para todo, incluida la tierra. En la tradición judía, hay un año del Jubileo cada 50 años para perdonar deudas y restaurar el equilibrio. Algunas tradiciones agrícolas incluyen dejar un campo en barbecho por un año para la rotación de cultivos. Todos los seres vivos se benefician del descanso. Por eso, es importante tomarse un momento en nuestro mundo ocupado para “desconectarnos” de nuestros dispositivos y preocupaciones el tiempo que sea necesario, reiniciar y comenzar nuestro trabajo renovados y refrescados.


